Un jardín que se lleva puesto
Modelamos flores a mano, una por una, en nuestro taller en Chile. Amapolas, hortensias, jazmines, copihues y orquídeas que florecen una sola vez y se quedan contigo.

Empezó por una pregunta
¿Por qué una flor dura solo una semana? Esa pregunta abrió el taller.
La respuesta fue la porcelana fría: una pasta que se modela pétalo a pétalo y que al secar guarda esa forma para siempre. Empezamos con una flor y una idea muy simple, que la belleza de un ramo merece quedarse.
Con los años el taller creció como crece un jardín. Primero fueron las orquídeas. Después llegaron las amapolas, las hortensias, los jazmines, las campanillas, las magnolias y el copihue. Hoy conviven más de veinte flores distintas, y cada temporada aparece una nueva.
Más de veinte flores, una por una
Cada flor se modela a mano desde cero, con su propio color y su propio carácter. Estas son algunas de las que viven hoy en el taller.
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Amapola -
Orquídea -
Hortensia -
Jazmín -
Campanilla -
Magnolia -
Margarita -
Hibisco -
Peonía -
Ranúnculo -
Tulipán -
Copihue
También hay lilium, anémonas, crisantemos, flor de manzano y peonías esperando turno.

Pétalo por pétalo
Una sola oportunidad por piezaTrabajamos la porcelana fría como quien pinta. Cada pétalo se modela, se curva y se colorea a mano, y el tono se decide en el momento. Por eso dos piezas de la misma flor siempre tienen algo que las distingue.
Después viene el armado: la perla de agua dulce, la piedra natural, el vástago de plata. Una pieza toma varios días desde que es apenas un poco de pasta hasta que entra en su estuche.
Ver las piezas del tallerLo que hay dentro de cada flor
- Porcelana fría
- Modelada y coloreada a mano, tan liviana que un aro de 4,5 cm pesa unos 2 gramos.
- Perlas de agua dulce
- Barrocas, de arroz y redondas, con su brillo natural.
- Piedras naturales
- Amatista, jade y sodalita, cada una con su veta propia.
- Cristal
- Swarovski y circón, para las flores que piden luz.
- Plata 950
- Vástago libre de níquel, cómodo para pieles sensibles.

Para la mujer que ya sabe lo que le gusta
Una feminidad tranquila y cultaCreemos que una joya dice algo de quien la lleva. La nuestra habla de elegancia serena, de gusto por lo que dura y de una belleza que se disfruta con calma.
Por eso hacemos piezas que acompañan igual de bien una mañana de trabajo que una mesa larga de domingo. Que sean tuyas todos los días, y también el día de la fiesta.
De Zapatito de Venus a Venusta
Empezamos con el nombre de una orquídea, el zapatito de Venus. Con los años el taller se llenó de amapolas, hortensias y jazmines, y el nombre se nos quedó chico.
Venusta conserva la raíz. Viene del latín venustus, "lleno de gracia", de la misma familia que Venus. Es la misma casa, el mismo taller y las mismas manos, ahora con el jardín entero por delante.
Belleza que permanece en el tiempo
Cada pieza sale del taller en su estuche, hecha para acompañarte durante años.